En la edición anterior de esta columna
definimos el PBI como el valor de mercado de todos los bienes y servicios
finales que se producen en el país durante un año. En ese momento consideramos esta
definición como imprecisa porque más que una medida del valor de mercado de toda la actividad económica, el PBI es
una medida del valor que esta
actividad tiene para los usuarios finales de bienes y servicios. Pero la imprecisión
de esta definición va más allá porque el PBI en realidad no contempla toda la
actividad económica en el país: excluye parte de ella y parte de lo que sí
incluye lo incluye inadecuadamente.
viernes, 27 de julio de 2012
viernes, 20 de julio de 2012
EL PRODUCTO BRUTO INTERNO*
El producto bruto interno (PBI) es el
indicador más amplio de la actividad económica. Solemos definir el concepto como
el valor de mercado de todos los bienes y servicios finales que se producen formalmente
en un país durante un año. Sin embargo esta definición no es del todo correcta
porque el PBI, más que una medida de toda
la actividad económica que toma lugar en un país formalmente, es una medida del
valor que esta actividad tiene para
los consumidores y demás usuarios finales.
viernes, 13 de julio de 2012
LA FALACIA DE LA COMPOSICION*
En política económica es un error
pensar que lo que aplica o es cierto para un mercado, industria o sector,
aplica o es cierto para la economía en su conjunto. Sin duda existen excepciones.
Pero quienes formulan política pública en materia económica suelen creer lo
contrario: si es verdad para una persona, para un mercado, para una industria o
para un sector, tiene que ser verdad para la economía en su conjunto. Esta
posición resulta de lo que en filosofía se conoce como la falacia de la
composición—el error de asumir que lo que aplica a la parte aplica al todo. Esta
falacia es distorsionante particularmente cuando se trata de diseñar política
macroeconómica porque lo que es verdad para un individuo o para un mercado,
industria o sector—la parte—no tiene por qué ser cierto para la economía en su
conjunto—el todo.
sábado, 7 de julio de 2012
LA CONTAMINACION NO ES EL PROBLEMA*
¿Por qué una parte de nuestra
población se opone a la actividad minera en el país? ¿Por la contaminación
ambiental que genera? ¿Es esta la razón por la que autoridades regionales en varias
partes del país exhortan a la población a manifestarse en contra de proyectos
como el de Conga y a realizar disturbios como los de Espinar y Celendín? Así
parece. Pero ¿es tan grave la profanación de las aguas, la degradación de los
suelos y la polución del aire, como para incompatibilizar la minería con el medio
ambiente?
MINERIA, CONTAMINACION Y MERCADO*
Una parte de la población rechaza la
actividad minera en el país porque contamina el medio ambiente. Cuando escucho
a sus líderes me pregunto por qué rechazan la extracción de hierro, por
ejemplo, y no rechazan la producción de acero. Rechazan la extracción de oro,
plata, cobre, pero no la producción de joyas y cables eléctricos. Rechazan la
extracción de combustibles fósiles pero demandan energía eléctrica. A todos nos
preocupa el medio ambiente pero no por ello vamos a dejar de manejar automóviles
y automatizar las fábricas--como tampoco vamos dejar de respirar para no exhalar
el dióxido de carbono en desmedro del medio ambiente. ¿Por qué no? Por la misma
razón por la que no podemos rechazar la minería en particular ni la actividad
industrial en general: los costos excederían a los beneficios. Ello sería ir contra
el dinamismo económico de nuestra sociedad y nuestro bienestar material.
MAS COMPETENCIA Y MENOS ASISTENCIALISMO*
A raíz del debate
entre analistas locales por el polémico comentario del filántropo y fundador de
Microsoft Corporation, William Gates, sobre si el Perú debe o no recibir ayuda
económica extranjera, cabe preguntarnos qué tanto necesita nuestro país de este
tipo de ayuda. Personalmente considero que no se necesita, razón por la cual
debería contemplarse como un recurso de última instancia--exclúyase los casos
de ayuda humanitaria ante una catástrofe natural. En realidad el Perú debería
prescindir de esta fuente de recursos pero no necesariamente porque el país esté
entre las economías de ingresos medio-alto--por su PBI per capita de US$10,000,
según el poder de paridad de compra--sino porque el asistencialismo en sí es, simplemente,
inconsistente con todo esfuerzo por traducir crecimiento en desarrollo en una
economía de libre mercado.
viernes, 6 de julio de 2012
EL SUELDO MINIMO: UN INSTRUMENTO INEFICAZ DE POLÍTICA ECONOMICA*
| http://www.bolsamza.com.ar/revistanew/includes/timthumb.php?src=/Nota/256/imagen.jpg&h=240&w=360&zc=1 |
Los sindicatos obreros le exigen al gobierno
de Cristina Fernández subir el sueldo mínimo para aminorar el impacto de la actual
crisis económica en el bienestar material de los trabajadores argentinos. Ante
una inflación anual del 25% y demás consecuencias de las medidas adoptadas por este
gobierno para obtener mayores recursos con los qué financiar un creciente gasto
público, esta exigencia era previsible. Desafortunadamente el sueldo mínimo es
ineficaz como instrumento de política económica. Por este motivo, incrementarlo
en este caso no solo no serviría para revertir los errores en materia
distributiva, sino que los profundizaría.
EL ROL DEL ESTADO EN LA ECONOMIA*
¿Cómo se puede beneficiar nuestra
sociedad del Estado sin que éste atente contra nuestras libertades? Esta
interrogante epitomiza uno de los temas de mayor sensibilidad social para
quienes creemos en la economía de mercado y en la libertad como principio
rector de vida. La respuesta a esta vieja pregunta tiene dos partes. La primera
consiste en definir las funciones del Estado en la economía de modo que nuestro
sistema capitalista sirva como mecanismo natural de la libertad económica y
como una condición necesaria para la libertad política. La segunda parte
consiste en limitar la gestión pública a dichas funciones. Identificar el rol
del Estado en la economía y circunscribir la gestión pública a dicho rol es
medular para que el gobierno no pierda el norte porque un gobierno confundido
en sus funciones es un gobierno torpe, desmedido y caro.
LA MAXIMA FALACIA DEL PROTECCIONISMO*
La protección de la industria nacional
y con ello la subsistencia de puestos de trabajo es tal vez el argumento
principal del proteccionismo. La parte central de este argumento contempla la
restricción de las importaciones de bienes y servicios de economías de menor productividad
y baja remuneración laboral por considerarse una fuente de competencia
“desleal”. Sin embargo esta consideración es incorrecta y el error parte de una
interpretación laxa de qué significa una remuneración baja y qué significa una remuneración
alta.
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